sábado, 4 de junio de 2022

 

RIOFRÍO y

LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO


Antes de comenzar el relato de este nuevo viaje tengo que hacer referencia al retraso mayor de lo habitual a la hora de colgarlo en la red. El 28 del mes de mayo, estaba prevista en París la final de la Liga de Campeones entre los equipos del Liverpool y el Real Madrid. Quien suscribe estas líneas, impenitente seguidor madridista, ya estaba de los nervios varios días antes de la final, y con posterioridad a la misma, con nuevo triunfo madridista que obtenía su 14ª Copa de Europa, la resaca de la final me ha tenido inoperativo durante varios días. Dicho lo anterior, vuelvo a la actualidad.

Nueva excursión con la Hermandad de Jubilados de los ministerios de Comercio, Economía y Hacienda el miércoles, 25 de mayo con destino a los palacios de Riofrío y de La Granja de San Ildefonso, en Segovia; salimos a las 09:15 de nuestra sede en Alberto Alcocer, somos 42 los expedicionarios con mayoría femenina como suele ser habitual. Entre los viajeros, nuestra vocal del Grupo de Viajes Elena Romero, la Tesorera de la Hermandad Carmen García Vega, Jorge Baeza, Vicesecretario y miembro del Grupo de Viajes, así como su esposa Pilar, Rosalía, Carmina, Juan Carmona y su esposa Mª Victoria, Merche y su hijo Javier y un largo etcétera de compañeros, además de mi amigo Pedro García Mamolar y quien suscribe estas líneas.

Como hago habitualmente refiero que todas las fotos de este reportaje están tomadas con un teléfono móvil Sansung Galaxy A40. Reseñar que las fotos del interior del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso son “robadas”, ya que aquí imperaba la absurda prohibición de hacerlas, de modo que me las arreglé como pude para tomar unas pocas instantáneas. En cuanto a la parte cultural, me he servido de la Wikipedia, así como de la web VIAJAPORLIBRE.COM.

Tanto el palacio de Riofrío como el de la Granja de San Ildefonso distan unos 80 Km desde Madrid, de modo que arribamos a nuestro primer punto de la visita, el palacio de Riofrío, poco más de una hora después de salir desde la capital. Dado que el lugar no disponía de cafeterías donde reponernos con un café, nos limitamos a ir a los baños e iniciamos nuestro recorrido a través de las instalaciones del palacio.

PALACIO REAL DE RIOFRÍO


El palacio Real de Riofrío es una de las residencias de la familia real española, gestionada por el organismo Patrimonio Nacional, que administra los bienes del Estado al servicio de la Corona. Se encuentra en un enclave del término municipal del Real Sitio de San Ildefonso, en Segovia, a 11 Km de la localidad de San Ildefonso.

El palacio es de estilo italiano con planta cuadrada y tres pisos de altura, diseñado por el arquitecto italiano Virgilio Rabaglio a imagen y semejanza del Palacio Real de Madrid. Resulta de interés el Museo de Caza, además del patio interior, la escalera de honor, la capilla y su colección de pinturas, tapices y muebles.



Se encuentra rodeado por un extenso bosque de 625 hectáreas, donde habitan gamos y ciervos, entre otros. Utilizado por los monarcas exclusivamente para la caza, únicamente ha sido habitado como residencia habitual, con carácter temporal por el rey consorte Francisco de Asís de Borbón y por Alfonso XII, que se refugió aquí para llorar su dolor tras el fallecimiento de su primera esposa María de las Mercedes de Orleans y Borbón.




Salas


El palacio se abrió por primera vez al público el 14 de julio de 1965 y desde esa fecha se pueden visitar las siguientes salas: la Capilla Real, la Escalinata, el Pasillo de entrada, Primera y Segunda sala con pinturas de la “Vida de Cristo”, la Cámara o Sala de Snyders, el Salón de Billar, la Saleta de paso o “tranvía”, el Comedor, el Tranvía de los llamadores, el Salón, la Cámara Oficial, el Despacho de Alfonso XII, la Sala de Música, el Anteoratorio y el Oratorio, el Dormitorio de Alfonso XII, la Saleta de Recuerdos, el Salón de Tapices y la Cámara y Dormitorio llamados “de Don Francisco de Asís”.


Recorrimos todos estos lugares a nuestro aire y comodidad, ya que no llevábamos guía, pero la verdad es que tampoco se echó mucho en falta, ya que todos los espacios visitados contaban con el consiguiente panel informativo. A todos nos pareció realmente muy interesante y pudimos apreciar el gran cuidado en que se encuentran las instalaciones.



Museo de Caza



El ala este del palacio alberga el Museo de Caza, instalado en el edificio en los años 60 del pasado siglo como exponente de la historia del arte cinegético.


Debido a las casi 700 hectáreas que rodean el palacio y la afición de la familia real por la caza, parte de las instalaciones de este palacio están pues, dedicadas al Museo de Caza. El museo consiste en un repaso a todo el proceso de la caza, desde los tiempos primitivos hasta la actualidad. Además, presenta una gran cantidad de animales fruto de una impecable labor taxidermista. Son magníficas las 28 diaporamas (escenarios tras un cristal) en los que se componen escenas de animales cazados en distintas zonas de la península ibérica y disecados por José Luis López y Emilio Ruiz del Río, taxidermistas del siglo XX y que tardaron cuatro años en su elaboración.


Alberga también trofeos e ilustraciones sobre actividades cinegéticas, pinturas sobre este tema y tapices de la Real Fábrica, cuadros relacionados con la caza, de Velázquez, Rubens, Synders, entre otros artistas.

Todo lo que se diga de este Museo de la Caza se quedará corto. Es realmente extraordinario y el visitante tiene la impresión de estar viento auténticos animales vivos, es absolutamente impactante. Todo lo que se diga es poco. Los expedicionarios salimos de allí realmente asombrados sin poder refrenar comentarios de la maravilla que habíamos visitado. Una auténtica e inesperada sorpresa que nos deslumbró a todos.

Real Sitio de San Ildefonso

El Real Sitio de San Ildefonso, más conocido como La Granja, es un municipio de Segovia, 5.237 habitantes a 1.193 metros de altitud, que comprende por orden de número de habitantes, las poblaciones de La Granja de San Ildefonso, La Pradera de Navalhorno, Valsaín y Riofrío.

Acabada la visita al palacio de Riofrío sobre el mediodía, nos encaminamos al de la Granja, sito a unos pocos kilómetros de distancia. Ya en el lugar y antes de comenzar la visita al palacio, aprovechamos, ya que aquí sí había cafeterías, para, además de ir a los baños, tomarnos unos cafés tardíos que nos supieron a gloria, pues no habíamos ingerido nada desde el desayuno de la mañana en nuestras respectivas casas.

Aquí, al igual que en Riofrío, hicimos la visita del palacio por nuestra cuenta, también sin guía, pero contando con las indicaciones de los paneles expuestos en las diferentes estancias.

PALACIO REAL DE LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO


Es una de las residencias de la familia Real Española y se halla situado en la localidad de Real Sitio de San Ildefonso y está gestionado por Patrimonio Nacional.

El Real Sitio de La Granja está situado en la vertiente norte de la sierra de Guadarrama, a 13 Km de Segovia y a unos 80 Km de Madrid. Su nombre proviene de una antigua granja que los monjes jerónimos del monasterio del Parral tenían en las inmediaciones. En 1719 el rey Felipe V mandó construir una capilla en sus alrededores, “sin demoler cosa alguna de lo antiguo”, lo cual explica según Eugenio de Llaguno en su Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde la Restauración, publicada treinta años tras su fallecimiento por Juan Agustín Ceán Bermúdez en 1829, “su irregularidad” y el hecho de que sea “un conjunto de añadiduras”.


El rey Felipe V muere en 1746 y es enterrado en la Colegiata. Su viuda, Isabel de Farnesio, durante el reinado de su hijastro Fernando VI, se retiró a San Ildefonso. La reina, italiana, encargó a paisanos suyos, bajo la supervisión del pintor y arquitecto Andrea Procaccini, una ampliación del palacio. Así, entre 1727 y 1737, se añaden dos patios abiertos, uno de los cuales, el llamado de Herradura, es actualmente la entrada principal al palacio. La reina murió en 1766 recibiendo sepultura, como su esposo, en la Colegiata y no en la cripta real de El Escorial por su propia decisión.



Durante el reinado de Carlos III el Real Sitio adquirió su ordenación definitiva. En los siglos XVIII y XIX, el Palacio de San Ildefonso fue residencia de verano de los Borbones y en él se celebraron hechos relevantes de la historia de España, pudiendo destacar los siguientes: la boda de Carlos IV con Mª Luisa de Parma; la firma del Tratado de San Ildefonso entre España y Francia; el ministro Calomarde consigue durante la agonía de Fernando VII que se derogue la pragmática sanción decretada por Carlos IV a petición de las Cortes de 1789; los sargentos sublevados de la guarnición, obligan a María Cristina de Nápoles a proclamar la Constitución de 1812. Fue asimismo lugar de recepción de embajadas, nacimiento y bautizo de infantes, entre ellos el de la infanta Isabel (La Chata) y el de Don Juan, padre de Juan Carlos I.


Sufrió un devastador incendio en 1918 que afectó a la techumbre de todo el palacio y a la Casa de Canónigos, quedando destruidos los frescos que decoraban los techos de la planta alta, algunas lámparas de cristal y bronce, muebles y las riquísimas telas que adornaban las paredes de los salones de esta planta.

El conjunto lo conforman el palacio propiamente dicho y una serie de edificios anejos, que dan a aquel una forma de U, con los Jardines del Medio Punto, donde se alzan los diferentes árboles de especies de enormes coníferas exóticas como secuoyas o abetos de más de 300 años que le eran regalados al rey. Anexada al palacio, se halla la antigua capilla del monarca, la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, que a su vez contiene un espacio conocido como Capilla de las Reliquias y Cenotafio Real. Sin embargo, aquí no están enterrados el rey Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, sino que sus restos descansan en una cripta situada detrás del altar mayor.

El interior del Palacio es profundamente barroco con hermosos frescos en los techos y molduras de madera policromada en oro. También destacan las impresionantes lámparas de vidrio fabricadas en la Real Fábrica de Cristales de la Granja.

Los expedicionarios recorrimos todas las dependencias que, al igual que en el palacio de Riofrío, encontramos muy cuidadas, y quien suscribe estas líneas recordó la visita que a estos lugares hizo en 1995 con su esposa Eloísa.

Nuestro almuerzo




Finalizada la visita al Palacio de la Granja de San Ildefonso tomamos de nuevo el autobús y nos dirigimos al cercano pueblo de Torrecaballeros, donde teníamos previsto nuestro almuerzo en La Portada de Mediodía. Los 42 viajeros ocupamos todo el comedor en dos grandes mesas y las viandas de que disfrutamos fueron realmente excelsas. Como inserto en este relato el Menú que tuvimos no me extiendo mucho más en este punto, pero sí quisiera relatar que los Judiones de la Granja, las Croquetas de Jamón y Ave, los Huevos Rotos y el Asado de Cochinillo con ensalada estaban realmente sublimes. La abundancia de los manjares fue tal, que quien firma este relato, que se precia de ser un comensal muy agradecido, no pudo finalizar el plato fuerte, el cochinillo. Recomiendo vivamente este lugar, quien lo visite no quedará defraudado.

Abandonamos La Portada de Mediodía cerca ya de las 5 de la tarde y nos dirigimos de nuevo al Palacio de la Granja de San Ildefonso para visitar las famosas fuentes monumentales, cuyo funcionamiento comenzaba a las 17:30.

Las fuentes monumentales



El autobús nos dejó de nuevo a la entrada de la gran explanada que conduce a los jardines y el palacio real de La Granja de San Ildefonso, y otra vez, en esta ocasión con la comida como quien dice en el estómago, tuvimos que subir la cuesta de cerca de un kilómetro que nos llevaba hasta la entrada, que resguarda el recinto de las fuentes monumentales.


Es sin lugar a dudas, la parte más conocida del Palacio segoviano. El abastecimiento de agua de todo el sistema procede de los arroyos Morete, Carneros y Cacera de Peñalara o Chorranca, que mediante cañerías y caceras llenan el estanque conocido como El Mar, que se encuentra situado en la cota más alta del jardín y cuya capacidad es de 216.000 m3,abasteciéndose de él la mayor parte del sistema. Para suministrar el agua a las diversas fuentes existen otros ocho estanques y depósitos más, El Chato, El Cuadrado, Las Ranas, El Medio Celemín, Las Llagas, Las Ocho Calles, depósito El Nuevo y depósito de Uso Común, que se encuentran situados a distintas cotas, con lo que se consiguen las diferentes presiones adecuadas para las fuentes, así éstas pueden conseguir chorros de distintas alturas y se evita que la presión de unas se vea afectada al encender el resto.

Diseminadas por los jardines se encuentran 21 fuentes, estando dotadas cada una de ellas de una cámara de válvulas o arqueta donde se ubican las llaves de apertura. Las tuberías que forman el sistema hidráulico de 300 años de antigüedad son, en su mayoría, de hierro fundido, alcanzando un diámetro de hasta 50 cm. Las principales de mayor longitud y diámetro, están dotadas de sus correspondientes ventosas para permitir la salida del aire del interior. Las tuberías tienen una longitud total aproximada de 13 kilómetros.

Las fuentes están inspiradas en la mitología clásica, incluyendo deidades, alegorías y escenas mitológicas. Se construyen en plomo para prevenir la corrosión, aunque pintadas a imitación de bronce para ennoblecerlas, al igual que en Versalles.

En total hay 21 fuentes con más de 300 surtidores de agua. Todas las fuentes consumen una media de 9.000 metros cúbicos por hora si funcionan a la vez, la misma cantidad de agua que se consume en la ciudad de Segovia. El depósito principal se vaciaría en 13 horas; por eso las fuentes nunca han funcionado todas a la vez y estaban pensadas para ser encendidas solamente cuando se acercara el rey. Por este motivo, además del deterioro que supondría su actividad continua, funcionan en temporada estival algunas, pero solo lo hacen todas 3 veces al año: el 30 de mayo, día de San Fernando, el 25 de julio, día de Santiago y el 25 de agosto, día de San Luis.


Todas las fuentes tienen sus propios nombres: de la Fama, de la Carrera de Caballos, de la Cascada Nueva, de los Vientos, de la Selva, de las Caracolas, del Abanico y los Céfiros, de los Baños de Diana, de las Ranas, etc. hasta un total de 21.

En la tarde de nuestra visita funcionaban 4 fuentes, pero nos perdimos la primera, ya que llegamos 15 minutos tarde, pero el espectáculo de las tres que sí vimos, fue realmente espectacular, impresionante. Merece la pena sin lugar a dudas.

El regreso

Nuestro autobús se puso en marcha a la hora prevista, 18:45 y llegamos a Madrid a las ocho de la tarde. Me despedí apresuradamente de los compañeros de los asientos más próximos y de mi amigo Pedro, me encaminé a la boca del Metro de Cuzco, tomé el tren en dirección a la estación de Príncipe Pío y una vez allí el Cercanías que me depositó en Las Rozas. Cuando llegué a casa eran las nueve y aún había luz de día. Me metí en la ducha y me pesé, había perdido 2 Kg pese a la comida pantagruélica que tuvimos, pero hay que tener en cuenta lo mucho que anduvimos y las cuestas que subimos.

Pongo el punto final diciendo que la excursión, una vez más, fue un éxito absoluto, y una vez más quiero dejar constancia de las felicitaciones, más que merecidas, a Elena, Jorge y Pilar.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas, 4 de junio de 2022

 

miércoles, 30 de marzo de 2022

 

RECÓPOLIS


Nueva excursión de un día con la Hermandad de Jubilados de los ministerios de Comercio, Economía y Hacienda, el jueves 24 de marzo de 2022.

Salimos a las 09:03. Somos 23 los viajeros con mayoría femenina como suele ser habitual en nuestros viajes. Forman parte de la expedición, nuestra vocal de viajes Elena Romero, y los componentes del grupo Jorge Baeza y su esposa Pilar; Merche, Sagrario, Rosalía, el matrimonio de Emilia y Pedro que ya había sido de la partida en la expedición del viaje al Camino Francés en Navarra, La Rioja y Burgos, de nuevo mi compañera Amparo Campa, mi amigo Pedro García Mamolar y quien suscribe esta crónica, entre otros.

Como hago siempre, indico que las fotos que acompañan este reportaje fueron todas tomadas con un teléfono móvil Samsung A40. En cuanto a la parte cultural, me he servido para desarrollarla de la Wikipedia, así como de lo que nos refirió el guía oficial de que dispusimos en Recópolis.

En este punto tengo que decir dos palabras de nuestro medio de transporte. Habitualmente siempre hemos viajado de una forma bastante confortable y nunca que yo recuerde ha habido que echar denuestos sobre los autobuses que hemos utilizado. Sin embargo, en esta ocasión, las cosas no discurrieron por buen camino. Nuestro vehículo era un microbús destinado habitualmente al transporte escolar; era nuevo y se encontraba en buenas condiciones, pero… y el pero es importante, sus asientos estaban diseñados para niños, de modo y manera que fuimos como sardinas en lata, quien más y quien menos lo pasó fatal, entre ellos quien suscribe. Fue el único punto negro de nuestra excursión, que los responsables de la agencia de viajes nos han dicho que no volverá a suceder.

Recorrimos la distancia que nos separa de Zorita de los Canes, algo más de 90 Km en una hora y media. Aunque el camino hasta la mitad del trayecto es en autovía, el resto transitamos por carreteras comarcales, algunas de trazado muy sinuoso, lo cual unido a la estrechez de los asientos del autobús, hizo el viaje muy incómodo.

RECÓPOLIS


Directamente nos dirigimos al Centro de Interpretación situado en Recópolis, donde nos proyectaron una película interesante de unos 15 minutos.

A continuación, acompañados de un guía oficial, un chico joven muy eficiente, nos dirigimos andando a recorrer las ruinas de la antigua ciudad visigoda.


Recópolis es una antigua ciudad de origen visigodo situada cerca de Zorita de los Canes (Guadalajara) en plena Alcarria. Fue mandada construir por Leovigildo en honor de su hijo Recaredo en 578. Funcionó como un centro urbano importante, capital de una provincia denominada Celtiberia, de límites imprecisos, al este de Carpetania (Toledo, la capital del reino). El conjunto está considerado “uno de los yacimientos más trascendentes de la Edad Media al ser la única ciudad de nueva planta construida por iniciativa estatal en los inicios de la Alta Edad Media en Europa” según Lauro Olmo Enciso, catedrático de arqueología de la Universidad de Alcalá.

En cuanto a su etimología, la hipótesis que barajan los arqueólogos actuales es que la ciudad se hubiese llamado Rexopolis (“Ciudad del rey”), que haría más clara su etimología, y además se corresponde con las monedas de la ceca que escriben el nombre de la ciudad de Recopolis con una sola c, mientras que Recaredo en los textos, es escrito Reccaredo con dos “c”.

Está situada sobre un cerro a cuyos pies discurre apacible el río Tajo. En el yacimiento, en la actualidad en curso de excavación, se conservan los restos del palacio, iglesia, puerta monumental, calles, edificios comerciales, casas, muralla, acueducto, caminos de acceso, todo ello dispuesto con un Centro de Interpretación, preparado para la visita pública. Parte de los elementos constructivos de la ciudad, sillares, escultura decorativa, etc., fueron utilizados en los inicios de la época andalusí, en el siglo IX, para edificar la nueva ciudad que sustituyó a Recópolis en el control del territorio, la medina árabe de Zorita, la actual Zorita de los Canes.

El yacimiento de Recópolis se encuentra en proceso de excavación, aunque los trabajos realizados muestran ya trazos de una organización y jerarquización que en la actualidad constituyen el ejemplo más significativo de las concepciones urbanísticas de la época visigoda. De esta ciudad, realizada con un plan urbanístico preconcebido, las excavaciones han descubierto la existencia de un conjunto palatino, formado por tres edificios palaciales de dos plantas, así como una iglesia, edificios todos ellos que contenían destacadas piezas artísticas que hoy se pueden admirar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en el Museo de Guadalajara.

La estratigrafía del yacimiento revela que la ciudad estuvo ocupada desde fines del siglo VI hasta mediados del siglo IX, esto es, en época visigoda y primitiva época andalusí. Posteriormente, con motivo de la ocupación cristiana de la zona sobre las ruinas de parte del antiguo palacio y de su iglesia, se asentó una pequeña comunidad de campesinos mozárabes entre fines del siglo XII y el siglo XIV. Una vez abandonada esta aldea, sobre las ruinas de la antigua iglesia se edificó una ermita en honor de la Virgen de la Oliva que pervivió como centro de culto de los pueblos de la zona durante la época moderna.

El descubrimiento de la ruinas de Recópolis se debe a Juan Catalina García López en 1893. Las primeras excavaciones fueron realizadas por Juan Cabré en 1945 y 1946, reiniciándose entre los años 1977 a 1985 y posteriormente desde el año 1992 hasta la actualidad, dirigidas estas últimas por el arqueólogo y profesor de la Universidad de Alcalá Lauro Olmo Enciso.

En el actual Parque Arqueológico de Recópolis se aposentan los vestigios de la noble villa palatina que el rey Leovigildo ordenó edificar en honor de su hijo Recaredo. Junto con Victoriaco (Vitoria) y Oligicum (Olite) fueron las únicas ciudades, de nueva construcción, edificadas por los visigodos en España o por cualquier pueblo germánico tras la caída del Imperio romano.

En 2019 se identificó por georradar una estructura similar a las mezquitas de la época orientada hacia La Meca.

ALMONACID DE ZORITA


Cuando finalizamos nuestra visita a Recópolis, nos dirigimos al vecino pueblo de Almonacid de Zorita, con una población censada en 2015 de 760 habitantes.

Es un municipio con amplia historia que cuenta con numerosas edificaciones de gran interés desde la época medieval de su fundación hasta otras más actuales pero no por ello de menor interés e importancia.

Recorrimos el pueblo durante algo menos de una hora antes de dirigirnos a efectuar nuestro almuerzo en

ZORITA DE LOS CANES

Es Zorita de los Canes una bonita población de la Alcarria Baja. Está situada en un meandro del río Tajo, y a pesar de su pequeño tamaño, poco más de 60 habitantes censados en 2021, cuenta con un importante patrimonio formado por sus antiguas murallas, un castillo de la Orden Militar de Calatrava y el ya citado yacimiento de Recópolis.

Por Zorita de los Canes pasó Camilo José Cela para escribir su famoso libro Viaje a la Alcarria, concretamente el 14 de junio de 1946. Estuvo en Zorita una tarde, acompañado por el alcalde y el médico de Pastrana. De aquel momento salen bellas palabras de su pluma que refleja en su libro:

“Zorita de loa Canes está situada en una curva del Tajo, al lado de los inútiles pilares de un puente que nunca se construyó, rodeada de campos de cáñamo y echada a la sombra de las ruinas del castillo de la orden de Calatrava. Del castillo quedan en pie algún muro, dos o tres arcos y un par de bóvedas. Está estratégicamente situado sobre un cerrillo rocoso, difícil de subir”.

Nuestro almuerzo

Alrededor de las dos de la tarde estábamos todos los expedicionarios en la Abuela Maravillas, un fantástico restaurante que recomiendo vivamente a quien visite estos parajes.

Fue en verdad un auténtico banquete el que disfrutamos en la Abuela Maravillas, magníficamente atendidos por dos camareras mucho más que eficientes, Patricia y Nuria. Relato a continuación sin entrar en más detalles los platos que compusieron nuestra colación.

Tres fuentes de ensaladas variadas perfectamente aliñadas, de lechuga, rodajas enteras de tomate, queso de cabra, sardinas, berenjenas rellenas de pasta y parmesano. De segundo a elegir rabo de toro o bacalao. De postre, bizcochos borrachos, arroz con leche o helados. Vinos tinto y blanco, cerveza y agua a discreción. No puedo resistir la tentación de mencionar que el rabo de toro del que disfruté resultó realmente fuera de serie.

Pasadas ya las cuatro de la tarde comenzamos a levantarnos tras la larga sobremesa y a las cuatro y media estábamos todos dentro de nuestro tortuoso autobús, que tras un recorrido de hora y media, sobre las 18:00 horas nos depositó en nuestra sede de Madrid.


Me despedí de los compañeros y a la carrera me dirigí a la boca de Metro de Cuzco donde cogí el tren que me depositó en la estación de Príncipe Pío, y allí casi sobre la marcha logré subirme al Cercanías que me depositó en Las Rozas tras 20 minutos de recorrido. Sobre las 19:00 horas estaba en casa. Final feliz de un viaje estupendo por el cual hay que felicitar una vez más a Elena, así como a Jorge y Pilar.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas de Madrid, 29 de marzo de 2022