domingo, 11 de mayo de 2025

 

COMARCA DE MONTIEL y

LAS LAGUNAS DE RUIDERA



Un año. Todo un año largo, desde marzo de 2024, sin escribir nada en mi Blog. Si iniciar el comienzo de un nuevo relato siempre se me hace difícil, en esta ocasión mucho más, casi ni me acuerdo de dónde estaba el teclado. Esta tardanza en reanudar las historias de mis viajes tiene una razón muy sencilla y a la vez compleja. En julio del pasado año 2024 tuve un pequeño problema de salud que al cabo de tres meses acabó en una operación, fructífera, con un postoperatorio de varios meses hasta mi total restablecimiento, que, gracias a Dios, puedo decir en estos momentos, ya está superado. De modo que una de las primeras cosas en las que pensé una vez recuperado fue reanudar mis queridos viajes con la Hermandad de Jubilados de los ministerios de Economía, Comercio y Hacienda, y aquí me tenéis de nuevo dándole a la tecla.

LA COMARCA DE LOS CAMPOS DE MONTIEL

En esta ocasión vamos a comentar una excursión de un día a la Comarca de los Campos de Montiel, con visita a Villanueva de los Infantes, San Carlos del Valle y las Lagunas de Ruidera.

Teniendo en cuenta que teníamos muchos kilómetros de recorrido por delante, iniciamos nuestro viaje en dirección a Villanueva de los Infantes, a 220 Km de la capital de España, desde nuestra sede en Alberto Alcócer 2, Madrid, a las 08:00 horas. Éramos 35 los viajeros, con mayoría femenina por goleada, como siempre, 29 a 6. Formábamos parte de los excursionistas, haciendo memoria y dando por hecho que desgraciadamente me olvidaré de muchos, Pilar, la viuda de nuestro querido y recordado Jorge Baeza, del grupo de Viajes y que viene al frente de la expedición, Juan Carmona y su mujer Mª Victoria, Alfredo y Mª Antonia, Javier y su madre Merche, Rosalía, Ramiro… y quien escribe estas líneas, que echa de menos la compañía de su amigo Pedro García Mamolar al que le ha sido imposible unirse a los expedicionarios. Tampoco quiero olvidarme de Ana, de Paso a Paso, nuestra conocida agencia de viajes, que nos acompañará durante todo el día.

Como siempre hago, indico que mis fotos de este artículo están todas ellas realizadas por un teléfono Móvil Samsung Galaxy A40, y para la parte cultural de esta historia me he basado fundamentalmente en la Wikipedia, así como en la página web https://www.turismocastillalamancha.es además de todo lo relatado por el magnífico guía que nos acompañó durante todo el viaje, Jose, que además de ser un auténtico erudito fue muy cercano, agradable y simpático.

VILLANUEVA DE LOS INFANTES

Tardamos sobre tres horas y media en recorrer los 220 Km que separan Madrid de este maravilloso pueblo, con parada intermedia de una media hora para reponer fuerzas e ir a los baños.

Aquí se une a nosotros el guía Jose que ya no nos dejará hasta finalizar nuestra visita a las Lagunas de Ruidera.

Durante dos horas y media aproximadamente, desde las 11:30 hasta las 14:00 recorrimos el pueblo con la inestimable instrucción de nuestro fabuloso guía, que si pecó de algo, como buen hijo de Villanueva de los Infantes, fue el de extralimitarse en el tiempo instruyéndonos sobre las maravillas de la localidad.


Villanueva de los Infantes Pertenece a la provincia de Ciudad Real, cabeza de partido judicial y capital del Campo de Montiel; cuenta con una población de 4.785 habitantes en 2024 (INE).

Se sitúa a 92 Km de la capital de la provincia, Ciudad Real y a 220 Km de Madrid.

Está catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España desde el año 2017 y pertenece desde entonces a la asociación homónima.

El poblamiento de Villanueva de los Infantes parece derivar de la confluencia de las poblaciones medievales de La Moraleja, Jamila y el Castillo de Peñaflor.

La Moraleja fue aldea dependiente de Montiel hasta que se convirtió en villa independiente en 1421 gracias al privilegio dado por el maestre de Santiago e infante de Aragón, Enrique. Según Carlos J. Rubio, el maestre dio este privilegio con fines políticos y también dio a la villa el primer nombre de Villanueva del Infante, que no fue aceptado por los enemigos de Enrique. En 1480 el maestre don Alonso de Cárdenas acabó con la controversia al mandar que se llamase Villanueva de los Infantes en alusión a Enrique y sus hermanos.

La villa siguió creciendo y se proclamó capital del Campo de Montiel por Felipe II en 1573, momento en que se establecieron la vicaría y la Gobernación. Figuras como Santo Tomás de Villanueva, el humanista Bartolomé Jiménez Patón, el artista Francisco Cano o grandes iconos culturales como Quevedo, Cervantes y Lope de Vega convirtieron la villa en un importante foco cultural y espiritual.


La decadencia de la población se inició a mediados del siglo XIX, al ser desposeída de su antigua gobernación en 1834 y de la vicaría en 1875. En 1895 la regente María Cristina le concedió el título de ciudad y ya en el siglo XX, en 1974, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico y en 2004 considerada “El lugar de la Mancha” de Don Quijote por un equipo de la Universidad Complutense liderado por el doctor en sociología, natural de Villanueva de los Infantes, Francisco Parra Luna.

Villanueva de los Infantes es Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico, pues se trata de una villa monumental en sí misma. Dispone de Oficina Municipal de Turismo para guiar a los visitantes por algunos de sus monumentos.

Principales puntos de interés

Nuestro guía comenzó a instruirnos acerca de esta hermosa localidad en la Plaza Mayor.


La Plaza Mayor está considerada una de las plazas mayores más bonitas de Castilla-La Mancha, no en vano está declarada Conjunto Histórico Artístico, con notables edificios como el Ayuntamiento, casonas blasonadas, galería porticada, el Hospital de Santiago, el Convento de Santo Domingo o la Iglesia de San Andrés Apóstol.

Fue un elemento clave del diseño urbano donde se instalaron las principales instituciones políticas y religiosas.


De principios del siglo XVII, tiene planta rectangular. Al sur, amplias balaustradas de madera sustentadas por zapatas. En los otros dos lados una sucesión de arcos de medio punto.

Pasamos a visitar a continuación la

Iglesia de San Andrés Apóstol. Fue construida en el siglo XVI sobre la antigua ermita de La Moraleja.


Muy interesantes son sus tres portadas, dos platerescas y la principal clasicista. Ésta se enmarca por un profundo arco de medio punto, posee dobles columnas dóricas sobre plinto que soportan un entablamento que a su vez sirve de base a un templete de columnas jónicas y frontón partido con el escudo de los Austrias y figura de San Andrés con la cruz aspada. Se fecha en 1612.


En el interior se aprecia una síntesis de estilos artísticos. Es un proyecto gótico de planta de cruz latina, dividida en tramos cubiertos por bóvedas de crucería y capillas laterales: la perteneciente a los Caballeros de la Orden de Santiago (de 1593); la capilla funeraria de los Bustos, la más antigua, donde estuvo enterrado durante 150 años Francisco de Quevedo; capilla de Santo Tomás (de 1668), y capilla del Santísimo de 1670. La torre es de estilo herreriano dividida en cuatro cuerpos y rematada por chapitel de pizarra. Fue construida en 1683 por Juan Ruiz Hurtado.


En 1955 se descubrió una cripta de gran interés datada en 1646, realizada en honor de Santo Tomás.

Su púlpito es un bello ejemplo plateresco totalmente recubierto de relieves en sus cuatro caras (con ánforas, ave fénix, esfinges, etc.).

Nos detenemos a continuación frente a la

Casa del Arco, del siglo XVII, familia Canuto-Gálvez de Ledesma. La fachada, construida a mediados del siglo XVII, es una de las de mayor belleza arquitectónica de la ciudad. Inscrita en una honda cimbra nos recuerda a la fachada de la Iglesia parroquial.


Perteneció a Juan Ortega Montañés, arzobispo y virrey de México, pariente de Santo Tomás de Villanueva.

Proseguimos nuestra visita a la


Casa de los Estudios, siglo XVI, fue colegio menor donde impartieron sus enseñanzas de Humanidades y Gramática, entre otros Bartolomé Jiménez Patón, insigne gramático que ejerció una fuerte influencia entre filósofos y escritores, y Pedro Simón de Abril, cuyas traducciones de los clásicos contribuyeron a la consolidación del castellano como lengua literaria y científica.


Su patio es uno de los más bellos de la localidad, destacando por su funcionalidad, sus proporciones, las bóvedas de arista del piso inferior, sustentadas sobre pilares de escasa altura, y la balaustrada de madera de color almagre del superior.

Nuestro siguiente punto de parada fue la

Casa del Caballero del Verde Gabán, siglo XVI, personaje del Quijote, que perteneció a don Diego de Miranda, y que según la tradición es la casa que aparece descrita por Miguel de Cervantes en el capítulo XVIII de la segunda parte de El Quijote.

La portada es adintelada con ménsulas sobre las jambas y enmarcada por columnas adosadas que soportan un entablamento completo. Fue casa de la Compañía de Jesús, como atestigua la cruz existente sobre su puerta.


Su situación, casi en esquina, permite el desarrollo de un balcón angular que se cubre con un alero de madera con canecillos de perfil partido.

Nos detenemos a continuación en la portada de lo que queda de la

Iglesia de las Dominicas de la Encarnación, siglo XVII, un convento de monjas dominicas fundado en 1598. Destaca la fachada-retablo de la calle de Cervantes con un altorrelieve de la Anunciación.

En la actualidad es un auditorio, y se encuentra acondicionado para tal menester.

En su fachada exhibe una serie de placas conmemorativas del estudio dirigido por Francisco Parra Luna que determinó que el lugar de la Mancha descrito en el Quijote se trataba de Villanueva de los Infantes.

Finalizamos nuestra visita a esta bella localidad en la


Celda de Quevedo, convertida hoy en museo. Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez de Cevallos pasó los últimos meses de su vida, ya muy enfermo, en esta localidad, alojándose en esta celda que visitamos con gran emoción, donde falleció el 8 de septiembre de 1645.


En 2009 sus restos fueron identificados en la cripta de Santo Tomás de la iglesia de San Andrés apóstol, conservándose hoy en día en un arcón.

 

SAN CARLOS DEL VALLE


A las 14:00 horas y ya con el tiempo más que justo nos dirigimos a este pequeño pueblo, municipio de la provincia de Ciudad Real con una población ligeramente superior a los mil habitantes, al que se suponía que íbamos a visitar antes de comer, pero dado que nuestro refrigerio estaba programado para las 14:30 llegamos a San Carlos del Valle con el tiempo justo para disfrutar de una comida fantástica.


Nuestro almuerzo. Se podía elegir tanto del primero como del segundo plato de tres opciones; quien escribe estas líneas se decantó de entrada por una lasaña rellena de carne de carrillada que estaba de “auténtica muerte”; de segundo lomos de bacalao con crema de apio, sensacional. De postre había helados y dulces y todo ello regado con vinos tinto y blanco, gaseosa La Casera y agua mineral Solán de Cabras. Lo dicho, un almuerzo fuera de serie.


Terminamos de comer pasadas las cuatro de la tarde con el tiempo justo para escuchar durante cerca de media hora a nuestro guía Jose en la Plaza Mayor ya fuera de la Hostería donde habíamos almorzado, que nos disertó sobre la propia Plaza Mayor así como la Iglesia del Cristo de San Carlos del Valle.


Plaza Mayor. Tiene forma rectangular, con 53 metros de largo por 21 de ancho, está rodeada de columnas de piedra que soportan pisos y galerías adornadas de balaustres de madera. Por su disposición es evidente que nace con una función de escenario de actividades colectivas y de reunir conjuntos numerosos de gente; es prácticamente un teatro barroco con forma de plaza central. En 1993 fue declarada Bien de Interés Cultural.


Iglesia del Cristo de San Carlos del Valle. Esta iglesia barroca se edificó entre 1713 y 1729. Tiene cuatro torres cada una con un chapitel madrileño típico y una cúpula central de gran altura de más de 28 metros en su interior, coronada por una aguda flecha chapitel de impronta norte-europea muy alta, que alcanza los 47 metros desde el suelo. En 1993 fue declarada Bien de Interés Cultural.

 

LAS LAGUNAS DE RUIDERA

Cuando finalizamos nuestra estancia en San Carlos del Valle nos dirigimos, a las cinco de la tarde con el tiempo más que justo, a las Lagunas de Ruidera, donde únicamente pudimos acercarnos a un mirador desde el que se contemplaba un maravilloso panorama.


El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera se ubica en el Alto Valle del río Guadiana y sirve de límite provincial a Ciudad Real y Albacete.

Consta de un complejo de 15 lagunas, caracterizado por las caídas de agua que conectan unas lagunas con otras a lo largo de 25 Kilómetros.

El desnivel existente entre la primera laguna denominada La Blanca, y la última, La Cenagosa, es de 120 metros.


Se considera uno de los espacios naturales húmedos más interesantes y bellos de la Península.

Regreso a Madrid

A las 17:30 iniciamos nuestro viaje de regreso hacia Madrid a donde arribamos a las 20:30 tras hacer una parada en el camino para reponer fuerzas e ir a los baños.

Quien suscribe estas líneas, situado frente a la puerta trasera del autobús, en cuanto se abrió ésta salió de estampida y tras cruzar el Paseo de la Castellana pudo coger un taxi en la parada que se encuentra en la plaza de Cuzco y poco antes de las 21:00 horas estaba en casa, donde lo primero que hice tras comunicar a mis hijos que me encontraba sano y salvo, fue darme una ducha reparadora y descansar antes de tomarme un yogur por toda cena.

El corolario final puede resumirse en que resultó una excursión fantástica, aunque ciertamente cansada por los muchos kilómetros que tuvimos que recorrer y las horas pasadas en el autobús, pero todo mereció la pena. No quiero acabar estas líneas sin agradecer de nuevo al Grupo de Viajes de la Hermandad, representado hoy por Pilar, así como a Ana de Paso a Paso Viajes, lo bien organizada que estuvo nuestra excursión. Un éxito.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas de Madrid, 11 de mayo de 2025

 

lunes, 4 de marzo de 2024


PELAYOS DE LA PRESA


Casi un año sin escribir nada en mi blog. La última vez fue en mayo del pasado año 2023 en la excursión que hicimos a San Martín de Valdeiglesias. Por fin, el pasado jueves 29 del mes de febrero de este bisiesto 2024, los miembros de la Hermandad de Jubilados de los Ministerios de Comercio, Economía y Hacienda realizamos una nueva excursión, esta vez al suroeste de la Comunidad de Madrid: Pelayos de la Presa. Somos 36 los viajeros, con mayoría abrumadora, 30 a 6, de señoras sobre caballeros, como suele ser habitual. Entre los viajeros estaba previsto que figurara mi amigo Pedro García Mamolar, que se borró a última hora a causa de un fuerte resfriado. Son de la partida nuestra Vocal de Viajes Elena Romero, Pilar, del grupo de Viajes y viuda de nuestro querido Jorge Baeza fallecido a finales del pasado año y al que echamos mucho de menos; Merche, su hijo Javier, Pilar Cerrada, Concha, mi vecina de Las Rozas Mari Carmen, Rosalía, Ramiro, Alfredo y María Antonia, Laura… y quien suscribe estas líneas.

Todas las fotos de este reportaje están tomadas con un teléfono móvil Samsung Galaxy A40.


Para la parte cultural de este relato me he basado en la Wikipedia y en un pequeño folleto del Ayuntamiento de Pelayos de la Presa informativo sobre el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.

Salimos de nuestra sede en Madrid, en la calle Alberto Alcocer a las 10:00 y recorrimos los algo más de 50 Km hasta llegar a nuestro destino en poco más de una hora.

Pelayos de la Presa

Pelayos de la Presa es un municipio de la Comunidad de Madrid, situado en el suroeste de la provincia. Tiene una superficie de 7,58 Km2 con una población de 2.982 habitantes censados en 2023. Se encuentra situado en una zona de monte bajo junto al embalse de San Juan, lo que condiciona su economía; ésta se basa principalmente en el sector turístico y de servicios, llegando la localidad a quintuplicar su población en temporada estival.

Según llegamos nos dirigimos andando directamente a nuestra visita principal en el día de hoy. En el camino, de tierra y con desniveles, pese a llevar el calzado adecuado para la excursión, unas zapatillas deportivas, sufro una aparatosa caída de la que afortunadamente salgo indemne.

Monasterio de Santa María La Real de Valdeiglesias


El monasterio, que se encuentra en ruinas, está situado al norte del arroyo de la Presa, cerca de localidad de Pelayos. Bien de Interés Cultural desde 1983 fue construido en el siglo XII.

Es el edificio medieval más importante de la Comunidad de Madrid, y el único monasterio cisterciense de la provincia.

Los diferentes estilos arquitectónicos que conforman este monumento, desde el románico al barroco, reflejan sus casi nueve siglos de historia.


En el siglo XII se documenta la existencia de doce ermitas en el valle. Su elevado número dio nombre a la región, conocida como el Valle de las Iglesias.

En 1150 Alfonso VII el Emperador agrupó las comunidades eremíticas en torno a la más grande, la de la Santa Cruz, fundando el monasterio bajo la regla benedictina. Más tarde, en 1177, Alfonso VIII entregó el cenobio a la orden cisterciense.


Su periodo de máximo esplendor se desarrolló entre los siglos XV y XVI. A partir del siglo XVII comenzó su decadencia que culminará con su abandono en 1836 tras la desamortización de Mendizábal.


En 1974 se inicia una ilusionante etapa. El arquitecto Mariano García Benito compró el cenobio salvándolo de un futuro incierto. En 2004 donó el monasterio al Ayuntamiento de Pelayos de la Presa, pasando a tener titularidad pública y se crea la Fundación que desde entonces continúa su labor de restauración y salvaguarda del monumento.

Sus tesoros

Los elementos de valor del monasterio se dispersaron a partir de 1836, tras la desamortización.


Dos documentos de incalculable valor han llegado hasta nuestros días:


-      El Privilegio real del siglo XII y

-      El Tumbo de Valdeiglesias (1644) escrito por uno de sus monjes, que detalla la historia del cenobio.

Dos importantes bienes del Renacimiento español:


-      El Museo del Prado conserva  parte de las pinturas realizadas en el siglo XVI por Juan Correa de Vivar para el retablo mayor de la iglesia.

-      La magnífica sillería del coro, de estilo plateresco, tallada por Rafael de León entre 1567 y 1571, se puede visitar actualmente en la catedral de Murcia. Fue donada por la reina Isabel II después que la anterior sillería fuese destruida por un incendio.



El Terno de Tissu, tejido hacia 1590, se conserva en el Convento de San Clemente de Toledo. Es un conjunto de ornamentos utilizados en las ceremonias litúrgicas, donde destaca el escudo del monasterio.

Durante dos horas aproximadamente recorrimos todas las ruinas del monasterio… capillas, coro, sacristía, sala capitular, locutorio, cámara del abad, letrinas, cocina, refectorio, claustro, arcos románicos, hospedería… Lo hicimos bajo la tutela de una guía local estupenda que nos explicó maravillosamente todo lo que había que saber acerca de las ruinas del monasterio.

Nuestro almuerzo

Cuando finalizamos esta visita, pasadas las 13:30, nos dirigimos al autobús para tomar el camino de nuestro restaurante.

Reseño a continuación en qué consistió nuestro almuerzo. De entrada una ensalada aliñada de rodajas laminadas de tomates con pimientos, así como croquetas de jamón y morcilla muy sabrosas y arroz con bogavante de plato principal, con tarta de queso rociada de frambuesas con acompañamiento de nata de postre; vino tinto, gaseosa La Casera, agua y tras los postres café e infusiones. Fue una gran comida.

Finalizamos nuestra colación pasadas las cuatro de la tarde y desde aquí nos dirigimos al que iba a ser nuestro último punto del viaje. 

Pantano de San Juan


Llegamos al cercano embalse en unos 10 minutos y lo recorrimos desde la distancia admirando las instalaciones ayudados por un día fantástico que nos acompañó durante todo el tiempo.

El pantano recoge las aguas del río Alberche, afluente por la derecha del Tajo, y del Cofio, uno de los principales tributarios del Alberche.


El embalse fue construido en el año 1955 y tiene una capacidad de 138 Hm3. Su superficie es de 650 hectáreas, que se distribuyen longitudinalmente a lo largo de un estrecho valle, en las inmediaciones del puerto de San Juan. Bajo sus aguas hay sumergidos un puente de 126 metros de longitud y ocho ojos, una ermita y varios molinos.


La presa es de gravedad y presenta una altura máxima de 78 m. Una de sus funciones es derivar agua hacia la ciudad de Toledo. Su gestión corresponde a la Confederación Hidrográfica del Tajo. En 1958 se empezó a proyectar la construcción del Club Náutico de Madrid, obra de José Antonio Corrales, la cual finalizaría en 1961. Está situada en la orilla sur.

El embalse de San Juan se utiliza para el abastecimiento de agua a la zona suroeste de la provincia de Madrid, así como para la generación de energía eléctrica. Junto a estos usos, cumple una función recreativa y deportiva, que lo ha convertido en un lugar muy concurrido por turistas y excursionistas.


Es el único embalse de la Comunidad de Madrid donde está permitido el baño y las actividades acuáticas a motor, además de otros deportes náuticos como el esquí acuático. El pantano cuenta con un total de 14 Km de playas.

Regreso a Madrid

A las cinco de la tarde estamos todos en el autobús para nuestro regreso a la capital, donde con un tráfico fluido llegamos una hora más tarde.

Me despido apresuradamente de mis vecinos de asientos y previo paso por el Metro llego a la estación de Príncipe Pío donde tomo el tren de Cercanías con destino a Las Rozas. Llego a casa a las siete de la tarde.

Hemos pasado un día estupendo que esperamos repetir próximamente, y no quiero finalizar este breve relato sin agradecer a Elena y Pilar sus desvelos para que nuestra excursión fuera, una vez más, un éxito.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas de Madrid, 4 de marzo de 2024

sábado, 27 de mayo de 2023

 

SAN MARTÍN DE VALDEIGLESIAS


Nueva excursión, esta vez a San Martín de Valdeiglesias, con la Hermandad de Jubilados de los Ministerios de Comercio, Economía y Hacienda el martes 23 del corriente mayo de 2023. Salimos de nuestra sede de Alberto Alcocer 2, en Madrid, a la hora prevista 09:30. Somos 36 los expedicionarios con mayoría femenina como suele ser habitual, 29 a 7. Formamos parte de la expedición, entre otros, pues seguro que me olvido a muchos, nuestra Vocal de Viajes Elena Romero, Jorge Baeza y su mujer Pilar, del Grupo de Viajes, Ángel Olano, Merche y su hijo Javier, Laura, mi vecina de Las Rozas Mari Carmen, Ramiro, Alfredo y Mª Antonia, mi amigo Pedro García Mamolar, Pilar Cerrada… y quien suscribe estas líneas.

Todas las fotos de este reportaje están tomadas con un teléfono móvil Samsung Galaxy A40.

San Martín de Valdeiglesias es un municipio perteneciente a la Comunidad de Madrid. Está situado en el extremo suroeste de la comunidad autónoma, lindando con las provincias de Ávila y Toledo. En 2022 su población ascendía a 8812 habitantes. El centro de la población dista 68 Km de la capital provincial y está ubicado en las proximidades del Pantano de San Juan, sobre el río Alberche a 676 metros de altitud.


La localidad tuvo gran esplendor en la Edad Media que se refleja en su casco urbano. La ciudad se levanta en la ladera de un cerro, resultando un entramado de calles en cuesta, destacando en la cima del cerro la silueta del viejo castillo. San Martín, así configurado, resultaba fácilmente defendible en otras épocas.

En el municipio se habrían rodado escenas de las películas La ardilla roja (1993) de Julio Medem y El oro de Moscú de Jesús Bonilla.

Recorremos los 68 Km hasta San Martín de Valdeiglesias en poco más de una hora, llegando a nuestro destino sobre las 10:45. No obstante a nuestra llegada tuvimos un ligero percance: el conductor se equivocó y fuimos al Jardín Botánico El Bosque Encantado, lugar que estaba previsto para las 16:00. Tuvimos que dar la vuelta y perdimos 30 minutos. A posteriori y hablando con Elena nos comentó que nadie le dijo al conductor que se dirigiera a este lugar; la decisión la tomó él por su cuenta y riesgo y cuando Elena se dio cuenta ya era tarde para rectificar pues la carretera, muy estrecha y de montaña, no permitía dar la vuelta hasta llegar a destino. Tampoco pudo Elena darnos cuenta de lo que ocurría, ya que para más inri, el micrófono del autobús no funcionaba.

Plaza Real


Al llegar al pueblo, en la Plaza Real frente al Ayuntamiento nos esperaba la guía local que nos facilitaba la Concejalía de Turismo de la localidad. Decir que esta guía era muy mejorable es un calificativo muy benévolo; fue el lado negativo de nuestra visita. No pudimos ir a un bar para reponer fuerzas con un café o infusiones e ir al baño, de modo que fuimos a los servicios en las instalaciones del Ayuntamiento sobre las 11:30. Todos echamos en falta el café o las infusiones, algo que consideramos esencial para reponer fuerzas.

Iglesia de San Martín Obispo

Nuestra primera visita fue a esta iglesia, situada en pleno centro del pueblo, junto a la Plaza Real. La iglesia, renacentista de estilo herreriano fue diseñada por Pedro de Tolosa, aparejador de Juan de Herrera para la construcción del monasterio de San Lorenzo del Escorial.


La actual edificación fue construida sobre las ruinas de un pequeño templo, tras una denuncia de los sanmartineños del siglo XVII, que acusaron a los perceptores de los diezmos ante el Consejo de Castilla, por no cumplir con su obligación de mantener el templo. El Consejo de Castilla, máximo órgano judicial de la época dio la razón a los vecinos y obligó a financiar la construcción de una nueva iglesia. El edificio tiene planta basilical, de tres naves, cubierta con bóveda de cañón, aunque no llegó a terminarse en su proyecto original, ya que sólo se construyó la mitad del templo que se había proyectado.


En su interior destacan el retablo barroco del altar mayor, con un cuadro atribuido a Lucas Jordán, discípulo de Rivera, que representa a San Martín compartiendo su capa con un pobre. En una de las capillas se encuentra el retablo de la Virgen de la Nueva, patrona de la localidad y la Virgen de la Estrella, una pequeña escultura de marfil, que según las Cántigas, fue propiedad de Alfonso X el Sabio.

Chocolatería

Cuando salimos de la iglesia nos dirigimos a una degustación en una chocolatería de productos elaborados al estilo belga. La visita, preparada indudablemente para que consumiéramos sus especialidades estaba muy mal organizada, pues dio la impresión de que no nos esperaban a la hora que fuimos y el orden brilló por su ausencia.

Estación de ferrocarril

Después de salir de la chocolatería, iniciamos una pendiente realmente muy pronunciada de unos 200 metros de longitud hasta llegar a este edificio de los años 30 del pasado siglo que se levantó con destino a albergar una estación de ferrocarril y que nunca llegó a cumplir su cometido.


Esta visita fue realmente absurda, pues independientemente de que el edificio no tenía ningún valor arquitectónico reseñable, las instalaciones se encontraban cerradas, algo que debía de haber previsto la guía que nos asignó el Ayuntamiento.

Castillo de la Coracera

Cuando salimos de la chocolatería nos dirigimos a otra de las visitas esenciales de la localidad, su castillo.


El castillo de la Coracera data del siglo XV, siendo algo posterior al momento de la posesión de San Martín de Valdeiglesias por parte de Álvaro de Luna. Su denominación proviene de uno de sus propietarios, Juan Antonio Corcuera. Fue una errata en un folleto publicitario de los años setenta del siglo pasado la que dio origen a su actual denominación.


Destacan la fachada renacentista del patio de armas y el cuerpo adosado a la torre del homenaje. En su interior no hay ningún tipo de muebles o adornos, es diáfano.

Nuestra comida a las 13:45

Comimos en el restaurante Eneldo. El primer plato estuvo compuesto por varios entrantes: tabla de quesos variados acompañados de uvas pasa y picatostes; bandeja de cecina bañada en aceite de oliva y piñones; croquetas de jamón; ensalada de lechuga, tomates y gambas en salsa de cóctel. Todas las viandas sensacionales y abundantes.

De segundo, a elegir entre entrecote de ternera o lubina. Yo elegí entrecote, buenísimo, pero del que llegué solo a consumir la mitad, pues la cantidad de entrantes fue tal, que a mí, que soy de buen comer, me fue imposible terminar el entrecote.

Postre: tiramisú acompañado de bola de helado de melocotón

Agua mineral, vino tinto y vino blanco. Café e infusiones.

Este es el punto para hablar de los vinos de San Martín de Valdeiglesias. Mi querido amigo y compañero del Ministerio Guillermo Franco, que fue mi jefe directo en la Secretaría de Estado de Comercio, cuando se enteró que venía a este pueblo, me puso el siguiente Whatsapp: “Pues el vino de San Martín de Valdeiglesias se exportaba durante el Renacimiento a Europa Central; así que, mi querido Juan José, haz por probarlo y luego nos cuentas”.

Además, hay que reseñar que Miguel de Cervantes habla de los magníficos vinos de la localidad en varias de sus obras literarias. También en el primer capítulo de la novela El Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte se menciona al vino de San Martín de Valdeiglesias, y se dice que el cuadro de Goya titulado La Vendimia representa a este pueblo.

Desgraciadamente como se muestra en la foto que inserto, no pudimos probar el vino de este lugar, aunque ciertamente el Rioja crianza que degusté yo estaba francamente bueno.

Jardín Botánico El Bosque Encantado


A las 16:00 salimos hacia el Bosque Encantado donde teníamos reservada hora hasta las 17:30. Nos abrían las instalaciones solo para nosotros.


Hasta 500 tipos diferentes de plantas y más de 300 esculturas realizadas con distintas variedades de vegetales se pueden encontrar en este singular espacio de San Martín.

Se trata de un Jardín Botánico de trazado casi laberíntico donde excelentes artistas de arte topiario han dejado que su imaginación vuele hasta extremos inimaginables. Eso sí, hay que dejar claro que no hemos encontrado ni hadas, ni elfos, ni ningún duende.

Aquí aprovechamos un espacio ideal, y el hecho de que las instalaciones eran todas para nosotros en exclusiva, para hacernos la foto de grupo.


A las 17:30 iniciamos camino de vuelta a Madrid, donde llegamos a las 18:45.

Me despido apresuradamente de Pedro y demás compañeros próximos y me dirijo directamente a la boca del Metro de Cuzco. Llego a Príncipe Pío a las 19:05, y a Las Rozas a las 19:45. Antes de las 20:00 estoy en casa.

Un bonito viaje más, con sus luces y sus sombras, pero hay que quedarse con la parte buena y la magnífica convivencia de todos los participantes, y como siempre no quiero finalizar sin dar las gracias a Elena Romero y a Jorge Baeza y su esposa Pilar que siempre se desviven para que todos disfrutemos.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas de Madrid, 27 de mayo de 2023