domingo, 11 de marzo de 2018


TRES PUEBLOS SEGOVIANOS


Nueva Excursión con la Hermandad de Jubilados de los ministerios de Comercio, Economía y Hacienda el miércoles 7 del actual mes de marzo, a Aguilafuente, Turégano y Pedraza, lugares todos ellos enclavados en la provincia de Segovia.

En esta ocasión tengo que comenzar el relato hablando de la climatología. Toda la semana anterior a nuestro viaje se pasó lloviendo sin descanso, y las previsiones hablaban que justamente el miércoles de nuestra excursión sería el día de tregua para comenzar de nuevo a llover esa misma noche y no parar en varios días. De hecho, ahora que escribo, llueve en Las Rozas con intensidad.


Así pues, con un tiempo espléndido, a las 09:04 salió nuestro autobús en dirección a la autovía A-6. Viaja conmigo mi amigo Pedro. Nos acompaña como guía para todo el camino Lourdes, de la agencia Traveleus con la que hemos concertado la excursión. Lourdes no solo cuidará de nosotros con auténtico mimo, sino que nos ilustrará durante el trayecto acerca de los lugares que vamos a visitar. Luego, en cada una de las localidades previstas en la agenda, dispondríamos de una guía local.



Tengo que decir que, como siempre, forman parte de la expedición los compañeros del grupo de Viajes, Maribel, Elena, Jorge y Pilar. Maribel, que además es nuestra Vocal de Cultura, nos hará una brillante disertación, algo en ella habitual, acerca del Sinodal de Aguilafuente.


Además de los viajeros habituales como Merche, Carmen, Carmina, Ramiro, Trini…, en esta ocasión tengo la inmensa alegría de encontrarme con un antiguo compañero de trabajo que además fue mi jefe durante varios años; me refiero a Gonzalo, que viaja en compañía de su esposa y mi compañera de promoción Kitty (que ya estuvo con nosotros en Alcalá de Henares), y otro compañero del ministerio, Nicolás, al que no tenía el gusto de conocer hasta ahora; los dos, tanto él como yo hemos pasado muchos años en el extranjero y no hemos coincidido en Madrid. Con Gonzalo recuerdo viejos tiempos en que él y yo, madrugadores ambos, pasábamos los primeros minutos de la mañana en el ministerio hablando, entre otras cosas, de fútbol, del actual y del de los viejos tiempos, en el que tanto él como yo nos encontrábamos como pez en el agua, y podíamos, y podemos, compaginar perfectamente el que él sea hincha del Atlético de Madrid y yo madridista acérrimo. Fue, ya digo,  una gran alegría compartir con él, así como con Kitty y Nicolás este viaje, y por supuesto no me olvido de mi amigo Pedro, siempre presente con su buen hacer y buen estar.


Antes de entrar en materia, dos precisiones que suelo hacer siempre: para la parte cultural de esta historia me he servido de los folletos editados por los ayuntamientos de Aguilafuente y Turégano, así como de la Wikipedia. En cuanto a las fotografías, tanto las cuatro que inserto correspondientes al año 2012 como las actuales, han sido realizadas con una Leica M9-P digital y tres objetivos Leica; las de 2012 con un Super Elmar 21mm f/3,4 y Summicron 50mm f/2 y las de este viaje, todas ellas con un Elmarit 28mm f/2,8.

AGUILAFUENTE

Aguilafuente es un municipio con categoría de villa en la provincia de Segovia, a unos 35 Km de la capital segoviana y a unos 135 de Madrid. Se encuentra enclavado en el centro de la provincia.

Su población, que llegó a ser de 1.700 habitantes en los años 50 del pasado siglo, alberga en la actualidad a poco más de 600 almas. La disminución de los últimos años es consecuencia del éxodo rural que también ha producido un fuerte envejecimiento. Hay que señalar que el número de residentes temporales se incrementa extraordinariamente durante los meses de verano.

También es importante reseñar que la hostelería y el turismo rural se han desarrollado vigorosamente en los últimos años.


Por último, apuntar que el término municipal cuenta con una gran extensión de pinares; de hecho, la comarca en que se encuentra se denomina Tierra de Pinares. En cuanto a la fauna, hay que destacar la presencia de aves, con una colonia de cigüeñas que anidan en las torres del casco urbano y que en los últimos años no han realizado la migración invernal, permaneciendo aquí todo el año.

Llegamos a Aguilafuente a las 11:00 horas e inmediatamente nos dirigimos a la

Iglesia de San Juan y Aula Arqueológica

La iglesia de San Juan Bautista fue construida a finales del siglo XII en estilo románico, empleando tanto piedra como ladrillo. Actualmente, se encuentra desacralizada y es la sede del museo o Aula Arqueológica, y recoge todos los vestigios aparecidos en esta época, en la romana y en la visigoda.


A diferencia de otros espacios expositivos similares, en el caso de Aguilafuente se cuenta pues con una ventaja de gran valor añadido, ya que el Aula Arqueológica se encuentra en el interior de la iglesia románica de San Juan Bautista, rehabilitada en diversas fases durante los años 90 del pasado siglo para poder albergar finalmente con total idoneidad el Aula y conseguir así un marco apropiado para la exposición a la vez que se dota de funcionalidad a un edificio religioso antes en ruinas.


Visitamos el museo acompañados de la guía local. Resultó francamente interesante. No pude dejar de pensar lo digno de admiración que es el que una pequeña localidad como la que visitábamos albergara un museo tan amorosamente cuidado.

Museo de Florentino Trapero


Vimos a continuación el museo dedicado a Florentino Trapero, artista local, escultor, nacido en esta localidad a finales del siglo XIX y fallecido en Madrid en los años 70 del pasado siglo. El museo, ubicado en el edificio del Ayuntamiento es francamente interesante y expone algunas figuras de gran calidad artística. Señalar que las dos plazas de la localidad cuentan con esculturas del artista.

Frente al museo se encuentra la iglesia de Santa María, que visitamos aproximadamente a las 12 del mediodía.

La iglesia de Santa María y el Sinodal de Aguilafuente

La iglesia de Santa María, bastante bien conservada, tiene un ábside románico mudéjar. Su interior, ampliado en el siglo XIII fue modificado posteriormente en estilo barroco. El pórtico, gótico florido del siglo XV, tiene un relieve que representa la Anunciación.


En esta iglesia se celebró en 1472 un sínodo para reformar el clero de la diócesis de Segovia convocado por el obispo humanista Juan Arias Dávila, que daría lugar al primer libro impreso en lengua castellana: el Sinodal de Aguilafuente, editado por el impresor Juan Párix. Actualmente se celebra todos los años la reconstrucción de este hecho mediante una representación teatral itinerante por calles y escenarios históricos de la villa, en la que intervienen muchos de los habitantes caracterizados con ropas de la época.


Todo lo relativo al Sinodal de Aguilafuente nos había sido detalladamente explicado, durante el transcurso del viaje en autobús, como ya quedó dicho, por nuestra Vocal de Cultura, Maribel.


Poco después de abandonar la iglesia, y por cuenta de la agencia de viajes Traveleus, nos tomamos un aperitivo, que tanto en el caso de mi amigo Pedro como en el mío consistió en un excelente pincho de tortilla y una caña de cerveza.

Salimos pues de esta localidad sobre las 12:30 y recorrimos los 10 Km que nos separaban de Turégano en un cuarto de hora.

TURÉGANO

Es también Turégano municipio de la provincia de Segovia. En 2017 contaba con un censo de 1.000 habitantes.


Cerca se encuentra un castro prerromano de origen arévaco, lo que nos indica la antigüedad de este municipio, que en el siglo XII pasó a ser dominio del Obispado de Segovia. Tenía mercado y era centro de comunicaciones en la época medieval, lo cual denota la importancia de esta villa.

El castillo


El mayor atractivo de Turégano es sin lugar a dudas su castillo, pues la fortaleza de esta villa episcopal es de las más importantes de España, y desde luego, la más singular de todas por su carácter de iglesia fortificada inexpugnable. El primer obispo, Don Pedro de Agén, consideró que el antiguo castro, edificado sobre una suave colina, era el lugar idóneo para emplazar la nueva iglesia. Embutida de este modo en el castillo, la iglesia de San Miguel (actualmente considerada Bien de Interés Cultural) atestigua, por las construcciones adosadas y superpuestas al templo, que hubo dos castillos o fortificaciones sobre ella: el que construyera en su día el obispo Arias Dávila y otro, más primitivo, del que quedan infinidad de restos arqueológicos.


Así cabe destacar seis momentos principales que pueden observarse en su entramado arquitectónico: el castro árabe, la iglesia románica primitiva de San Miguel construida en el interior del castro en los siglos XII-XIII; el Castillo-Palacio de los obispos superpuesto a la iglesia ampliada y que escondió en sus entrañas la bellísima torre campanario románica del siglo XV; la fortaleza remodelada por Juan Arias Dávila también del siglo XV; la adaptación de Diego de Rivera y el desmonte del Palacio Episcopal superpuesto a las naves de la iglesia en el siglo XVI, y por fin, la construcción en 1703 de la torre espadaña y derribo del campanario exterior. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.

En este castillo estuvo preso en 1585 Antonio Pérez, secretario del rey Felipe II.


Los expedicionarios tuvimos que subir una ligera cuesta que nos llevó hasta el castillo, y aquí acompañados por la guía local visitamos la iglesia de San Miguel, que cuenta en su interior con un interesante Cristo.




Sobre las 13:30 horas partíamos para Pedraza, a donde llegamos una hora más tarde.


Lo primero que hicimos, nada más bajar del autobús, que no podía entrar por el único lugar en que se puede penetrar en la fortificada Pedraza,  y por lo tanto quedó aparcado unos 200 metros debajo de la colina, fue subir penosamente a pie la distancia que nos separaba de la puerta de entrada, y así pasito a pasito llegamos a la Plaza Mayor en cuyo lugar se ubicaba el restaurante donde íbamos a comer.


Nuestro almuerzo

Mi amigo Gonzalo que lee todos mis relatos, me acusa con frecuencia de que exagero la relación que hago sobre las colaciones que disfrutamos en nuestras excursiones. En esta ocasión iba a ser testigo de que en absoluto exagero cuando narro nuestros almuerzos.

Poco más o menos y seguro que se me olvida algún plato, nos sirvieron raciones de queso manchego, alubias con morcillas, picadillo, croquetas, ensalada…, para finalizar en el plato principal, un lechazo exquisito, todo ello regado con vino de Rioja y agua a discreción, sin olvidarme del más que excelente pan de hogaza. De postre tarta de queso y arándanos. Lo único que se echó en falta fue el café y las infusiones, que tuvimos que procurárnoslas por nuestros propios medios a la entrada del restaurante.


La comida la realizamos en una mesa en la que nos sentamos Kitty, Gonzalo, Nicolás, Pedro y yo, además de otros tres comensales. La disertación que realizamos durante el ágape, estuvo dirigida fundamentalmente a las vicisitudes del ministerio de Economía, en concreto de la Secretaría de Estado de Comercio, sus funcionarios, nuestros compañeros, y los destinos en las Oficinas Comerciales de España en el exterior. Pasamos revista a todo, por lo cual pienso que este es el lugar para pedir disculpas a mi amigo Pedro, que educadamente, no se puede esperar menos de él, asistió a nuestros comentarios, cortés e impávido. Pienso que se tuvo que aburrir, aunque en algún momento, al oír determinadas historias, sonrió.

PEDRAZA


Veamos ahora, una vez acabada la comida, unas pocas cosas sobre Pedraza. Es también una localidad y municipio de la provincia de Segovia, situada a 37 Km de la capital segoviana y a unos 125 Km de Madrid por la A-1-. Actualmente cuenta con una población inferior a los 500 habitantes. Se trata de una villa medieval amurallada, cuya cuidada rehabilitación motivó su declaración como Conjunto Histórico en 1951.

Su nombre parece derivar de la Pretaria romana, aunque los primeros datos históricos se remontan a Don Fernando Gómez de Albornoz, comendador mayor de Montalbán, que fue nombrado por el rey Enrique II de Castilla, Señor de Pedraza. Posteriormente pasó a manos de la familia Herrera y a finales del siglo XV a los condestables de Castilla por el matrimonio de Doña Blanca Herrera y Don Bernardino Fernández de Velasco. Se mantuvo en estas manos hasta que en el siglo XIX se abolieron los señoríos.


Los condestables se asentaron allí, siendo el lugar de paso para grandes personalidades como artistas, nobles y monarcas. En los siglos XVI y XVII tiene lugar la época de mayor esplendor del pueblo, y es de cuando datan la mayor parte de casas y palacetes. Esta prosperidad fue debida, entre otras cosas, a la exportación hacia el norte de Europa de la lana de sus rebaños de ovejas merinas y a sus excelentes tejidos, capaces de competir con los mejores que se elaboraban en Flandes.




Todos estos pormenores nos fueron explicados, nada más terminar nuestro copioso almuerzo, por la excelente guía local, que comenzó su discurso por fuera del restaurante, y frente a la famosa casona de Pedraza cuya fotografía sale en todas las guías al uso que hablan de la localidad. La disertación tuvo lugar en la Plaza Mayor y sus aledaños. Aquí, en la Plaza Mayor, con la casona de fondo, realizamos la fotografía del grupo viajero. Frente a nosotros se encuentra el Ayuntamiento, así como la iglesia de San Juan Bautista, de origen románico, como demuestra su torre con arquería en los tramos superiores. Creo que este es el lugar para dejar dicho que esta plaza porticada está declarada como Monumento Histórico Artístico.




La Casona de Pedraza

Aquí, en este lugar, tengo que hacer un pequeño inciso relativo a esta famosa casona. La había fotografiado por primera vez en 1982 y por última vez en 2012, e hice lo mismo en esta ocasión antes justo de entrar en el restaurante. Probablemente con las prisas, cometí un error imperdonable, pese a mi experiencia, en el encuadre, de modo que dando fe de que el mejor escribano echa un borrón, me guardo la imagen para mis archivos e inserto en este lugar las dos fotos que realicé con anterioridad. Me valgo para ello de lo que dejé escrito en este mismo Blog en 2012  y transcribo pues los dos párrafos referidos a estas fotografías: http://jjalonsopanero.blogspot.com.es/2012/09/

“No he podido sustraerme a un ejercicio un tanto romántico y melancólico. He ido a mi archivo fotográfico y he buscado una toma de la famosa casona realizada en mi primera visita a Pedraza, en marzo de 1982, es decir hace exactamente 30 años.

Comparemos las dos imágenes que inserto a continuación. Ambas están realizadas con la misma focal, la de 1982, con película diapositiva, con una Contax RTS I y un maravilloso Zeiss Planar f/1.4 de 50mm, y la de 2012 con una Leica M9-P, digital, y un no menos soberbio Summicron 50mm f/2.




La perspectiva de ambas tomas es casi idéntica. Fijémonos ahora en los detalles. Yo, a simple vista, ya noto que las tejas que cubren la techumbre en 2012 tienen mucho mejor apariencia que las de 1982. El aspecto general de la casa se ve mucho mejor en la actualidad que hace 30 años. Como detalles menores, en la fotografía más reciente podemos apreciar que se ha abierto una nueva tronera junto a la chimenea central, que a su vez ha sufrido una ligera modificación, para mejor, según mi opinión. También podemos distinguir en la toma digital, la presencia de un restaurante en el extremo derecho de la casa. En general, y las fotografías no me dejarán mentir, el aspecto de la casona es mucho mejor ahora que treinta años ha”.

El Castillo

Luego, paseando nos dirigimos hacia el Castillo de Pedraza, una de sus principales atracciones.


El castillo es una fortificación construida en el siglo XIII que se reedificó en el siglo XV por García Herrera. A principios del siglo XVI los Duques de Frías, Condestables de Castilla, reformaron el castillo de nuevo, añadiéndole el gran muro defensivo adherido a la torre del homenaje y el muro exterior dotado de cañoneras y un puente levadizo hoy desaparecido. Cuenta el castillo con una imponente torre del homenaje, foso, y está rodeado en la mayoría de su perímetro por un precipicio. La puerta de entrada a la fortaleza es original del siglo XV.


En 1926, el pintor Ignacio Zuloaga adquirió el castillo (por 12.999 pesetas según nos indicó la guía. Zuloaga, al parecer supersticioso, no quería que figurara el número 13 en la escritura de compra-venta) y lo restauró, instalando allí un taller. Los herederos del pintor, actuales propietarios del castillo, adaptaron una de las torres para la exposición al público de una parte de la obra del artista.

A todo el que quiera saber más sobre la historia del fortín, que visité en 2012, le remito al correspondiente relato de mi Blog:


A continuación, nos dirigimos atravesando todo el pueblo hacia la entrada del mismo, al lugar donde se encuentra la cárcel del siglo XIII con reformas posteriores, donde iba a finalizar la visita.

Aquí, nada más atravesar la puerta de arcada para dirigirnos al autobús, mi compañera Kitty nos hizo una foto a su marido Gonzalo, a Nicolás y a mí. La inserto para la posteridad.


Antes de abandonar Pedraza, hay que hablar de un acontecimiento que tiene lugar en este pueblo desde 1991, y del cual nos habló también la guía. Me refiero a

La noche de las velas

La localidad es adornada con miles de velas a comienzos del mes de julio (primer y segundo sábado de dicho mes). Se apagan las luces públicas y, se cierran muchas ventanas si se quiere encender alguna luz, con el fin de resaltar la iluminación de las calles, balcones, ventanas, plazas, jardines y patios. La simple colocación de las velas encendidas durante varias horas, es un maravilloso espectáculo que se ha convertido en un reclamo turístico, atrayendo no solo a los segovianos de las localidades limítrofes, sino también a visitantes de Madrid y de otros lugares de España.

A las 18:00 horas emprendimos nuestro regreso a Madrid. Si la ida hacia Aguilafuente la realizamos por la A-6, ahora, desde Pedraza tomamos la A-1 en dirección a Madrid, donde llegamos poco después de las 20:00. Yo, como de costumbre, algo que siempre me recuerda Elena con sorna, tras despedirme como pude de mi amigo Pedro y de los compañeros del grupo de Viajes, salí a escape, y previo paso por el Metro y el Cercanías en Príncipe Pío, a las 21:00 horas estaba en casa.

Fin de un día estupendo de excursión.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas de Madrid, 10 de marzo de 2018


domingo, 18 de febrero de 2018


ALCALÁ DE HENARES


El martes, 13 del actual mes de febrero, realicé una nueva excursión con la Hermandad de Jubilados de los ministerios de Comercio, Economía y Hacienda. Nuestro destino: la antigua “Complutum”, es decir, Alcalá de Henares. La última vez que había estado en esta ciudad fue en 2007 con mi hermano Paulino y mi cuñada Eva, tal como me testimonian mis archivos fotográficos. En esta nueva ocasión me acompaña mi amigo Pedro, y entre los viajeros, además de los compañeros del Grupo de Viajes de la Hermandad, Maribel, Jorge y Pilar y Elena, se encontraban los excursionistas habituales, Merche, Carmen, Carmina, Ramiro… así como una agradable sorpresa: mi compañera de promoción de Diplomados Comerciales del Estado de 1971, Kitty.

La salida estaba prevista desde nuestra sede en la calle Alberto Alcocer de Madrid, a las 09:45 y el autobús arrancó con 10 minutos de retraso tras esperar a una viajera que finalmente no llegó. Éramos 49 expedicionarios.


Recorrimos los 30 Km que nos separaban de Alcalá en poco más de media hora, ya que tuvimos la suerte de no toparnos con ningún atasco, tal vez por haber salido algo más tarde de lo habitual, de modo que aquí habría que invertir los términos del famoso refrán de que “a quien madruga, Dios le ayuda”.

Ya en Alcalá de Henares se unió a la expedición el fantástico guía que nos iba a acompañar, Manuel, viejo conocido nuestro, ya que formó parte de la expedición a los pueblos negros de Guadalajara en 2016.

Dos precisiones antes de seguir: fotos y fuentes. Las fotos han sido realizadas todas con la habitual cámara digital Leica M9-P, y en esta ocasión con un solo objetivo Leica, Elmarit, 28mm f/2,8.


En cuanto a las fuentes para elaborar la parte histórica y cultural del relato, aunque he utilizado diversas de las innumerables que sobre Alcalá de Henares se encuentran en Internet, me basé esencialmente en la Wikipedia.

Unas líneas sobre Alcalá de Henares

Está situada en la cuenca del Henares, al este de la región, a 22 Km de Guadalajara y a 31 Km de la capital de España. Es la segunda ciudad más poblada de la Comunidad de Madrid con 200.000 habitantes.


Su nombre significa “castillo sobre el río Henares”, por cuya razón aparece en el escudo un castillo sobre ondas de agua que simulan el río Henares. Su fundación se remonta a la época celtíbera, pero será con la llegada de los romanos cuando se formará una ciudad notable llamada “Complutum”.


Fue declarada “Ciudad patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO en 1998, encontrándose entre las 14 ciudades españolas que ostentan este honor. Gracias al recinto histórico y el rectorado de la Universidad, es una de las nueve ciudades de España que la UNESCO ha clasificado como “únicas”. Es famosa por su Universidad, construida gracias al Cardenal Cisneros en 1499, pero tras languidecer durante el siglo XVIII, Isabel II, en 1836, decretó su supresión y traslado a Madrid, donde pasó a denominarse Universidad Central. Surgió con su estatus actual en 1977, al producirse la descentralización universitaria y constituirse como Universidad propia, lo que convirtió a Alcalá una vez más en ciudad universitaria.

Veamos a continuación cual fue nuestro recorrido turístico por la antigua “Complutum”.

Puerta de Madrid


Con un tiempo climatológico frío, pero sin lluvia, iniciamos nuestro paseo sobre las 10:30 en la Puerta de Madrid, donde Manuel nos dio unas pinceladas sobre la histórica puerta.

La actual construcción sustituyó a la puerta medieval en el siglo XVIII. Se mandó edificar en 1788 por el arzobispo de Toledo Francisco de Lorenzana, bajo las trazas del arquitecto Antonio Juana Jordán. Se sitúa cerca de la plaza de los Santos Niños, muy visitada, donde se encuentra también la Catedral-Magistral. Como dato curioso, cabe mencionar que el monumento aparece en la película Espartaco (1960), al igual que el recinto amurallado.

Continuamos nuestro paseo de unos 10 minutos hacia la catedral de Alcalá, denominada Magistral por las circunstancias que veremos a continuación.

Catedral-Magistral de Alcalá de Henares


Este templo, cuyo nombre completo es Catedral-Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor, junto con la iglesia de San Pedro de Lovaina (Bélgica), es la única en el mundo que posee el título de Magistral. Esto quiere decir que todos sus canónigos deberían ser, desde tiempos de Cisneros, profesores de la Universidad de Alcalá. Es el principal templo de la diócesis de Alcalá de Henares, sede del obispo así como del cabildo catedralicio.




Su construcción data de 1514 y pertenece al gótico tardío también llamado flamígero. Destaca la esbelta torre y claustro renacentista de traza herreriana. En su interior se encuentran los restos del fundador de la universidad, el Cardenal Cisneros.


Aquí, en el interior el templo, Manuel nos explicó (y lo pudimos constatar en las fotografías que ornaban el museo catedralicio), cómo el techo de la catedral y muchas capillas de la misma, quedaron destruidos durante la Guerra Civil. Fue realmente milagroso que el sepulcro del Cardenal Cisneros, tallado en mármol de Carrara, sobre el que cayó toda la techumbre del templo, quedara prácticamente intacto y hoy podamos admirarlo en la capilla de San Ildefonso, en el Colegio Mayor del mismo nombre.


Una de las capillas más relevantes de la catedral es la que alberga a la patrona de la ciudad, la virgen del Val.

Una vez finalizada nuestra visita a la Catedral de Alcalá, nos dirigimos hacia la casa museo de Cervantes, donde teníamos cita a las 12 del mediodía.

Casa natal de Miguel de Cervantes


Miguel de Cervantes Saavedra nació en la ciudad complutense el 29 de septiembre, día de San Miguel, de 1547. Como muy bien nos explicó Manuel, este dato no es fiable al 100%, puesto que lo único tangible que se conserva hasta hoy día es su fecha de bautismo el 9 de octubre en la antigua iglesia de Santa María.


La ubicación de la casa natal de Cervantes se debe al investigador Luis Astrana Marín, que hizo públicas sus conclusiones en 1948, ya que en dicha fecha la casa ya había sido derruida. La casa era, en tiempos de Cervantes, propiedad de su tía María y en ella viviría hasta 1551 cuando se trasladó a Valladolid.


El actual edificio de dos plantas, que hace esquina con las calles Mayor y de la Imagen, que se construyó en 1956, evoca una antigua casa tradicional castellano-toledana de los siglos XVI y XVII donde, según la tradición, nació el autor de El Quijote.


En torno a un bello patio de columnas renacentistas se distribuyen las distintas estancias de una típica casa hidalga española del Siglo de Oro: sala de labor, cocina, comedor, estrado de las damas y la sala de aparatos médicos que bien pudieron pertenecer al padre de Cervantes, cirujano sangrador.


Su interior está ambientado con interesantes muebles de la época y una de las mejores colecciones de distintas ediciones de El Quijote.

Salvando todas las dificultades de la falta de luz, pude hacer unas cuantas fotografías, de las que inserto aquí una pequeña muestra.

Hospital de Antezana

Justo al lado de este edifico se encuentra el Hospital de Antezana, que no pudimos visitar, pues se encontraba cerrado. Fundado en 1483, se ha conservado en funcionamiento desde su fundación hasta nuestros días, por lo que es uno de los hospitales más antiguos de España. Según la tradición, en este hospital trabajó como cirujano sangrador Rodrigo de Cervantes, padre del inmortal escritor.

Cuando finalizamos la visita a la Casa natal de Cervantes, sobre las 12:15, Manuel nos dio tiempo libre hasta las 13:00 horas. Mi amigo Pedro y yo aprovechamos para tomarnos un café en un bonito restaurante de la calle Mayor.


A las 13:00 horas, ya todos reunidos, nos dirigimos hacia la calle Mayor; de camino a la misma, Manuel nos indicó la casa natal de quien fue presidente del consejo de ministros y de la II República Española, Manuel Azaña.

Calle Mayor

Construida en torno al siglo XII, siguiendo el trazado de la calzada romana Caesar Augusta que pasaba por Complutum, era parte de la antigua aljama judía de la ciudad y uno de sus principales ejes comerciales.


Hoy en día, la calle Mayor es una de las más importantes de su casco histórico, tanto comercial como socialmente, siendo la calle soportalada más larga conservada de Europa.

Aquí, Manuel nos mostró varios edificios singulares, todos los cuales disponían de una trampilla en el techo con salida al exterior de la calle para poder ubicar a los visitantes. Me acordé de la casa de mis abuelos maternos, en Astorga, donde yo mismo pude hacer uso de la trampilla que tenía…

Plaza de Cervantes



En Alcalá de Henares, el nombre del autor de El Quijote se encuentra por todos lados, de modo que lo más lógico era que su bonita y amplia plaza mayor llevara el nombre del genial escritor. Por aquí paseamos pausadamente y disfrutamos del tiempo climatológico que seguía siendo frío, pero despejado, aunque ya se comenzaban a ver algunas nubes inquietantes…

Antigua iglesia de Santa María

Muy cercana al lugar donde nos encontrábamos, y frente al Ayuntamiento de la ciudad, se encuentra la antigua iglesia de Santa María, donde fue bautizado Cervantes.


Hoy en día únicamente queda una torre, ábsides, bases de columnas y capillas. En su interior pudimos admirar la pila bautismal de Miguel de Cervantes, aunque como nos indicó Manuel, el dato no está absolutamente verificado.

Nuestro almuerzo

Muy cerca ya de las dos de la tarde nos dirigimos al restaurante La Cúpula para almorzar. El interior del restaurante era espectacular, pues había sido, creí haber entendido, una antigua iglesia. Para los curiosos diré lo que comimos: paté acompañado de mermeladas, un caldo, croquetas, ensalada y de plato principal se podía elegir entre carne y pescado; yo elegí un entrecote en su punto que estaba sensacional. De postre había una especie de macedonia de frutas, a la que siguió el café y las infusiones. Fue un almuerzo regio.

Terminada la comida, cerca ya de las cuatro de la tarde, nos dispusimos a efectuar la última visita, probablemente, siendo todas interesantes, la más espectacular, aunque es difícil encontrar el adjetivo apropiado para calificar al Colegio Mayor de San Ildefonso.

Universidad de Alcalá de Henares

Está formada por un conjunto de colegios mayores y menores que datan del renacimiento. La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad.


La Universidad de Alcalá, Universidad Complutense o Universidad Cisneriana, fue fundada en 1499 por el Cardenal Cisneros. Durante los siglos XVI y XVII se convirtió en el gran centro de excelencia académica. En 1836 la universidad se integró junto con las enseñanzas de los Reales Estudios de San Isidro y el Real Museo de Ciencias Naturales de Madrid, que con el paso del tiempo se convirtió en la actual Universidad Complutense de Madrid.

En sus aulas estudiaron y enseñaron grandes maestros y hombres ilustres, como por ejemplo: Antonio de Nebrija, Santo Tomás de Villanueva, Ignacio de Loyola, Domingo de Soto, Juan de Mariana, Antonio Pérez, San Juan de la Cruz, Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Pedro Calderón de la Barca, Melchor Gaspar de Jovellanos, etc.

Colegio Mayor de San Ildefonso

Llegamos a las puertas de este maravilloso recinto poco después de las cuatro de la tarde. Digamos unas palabras acerca de este lugar.

Fue fundado en 1499 por el Cardenal Cisneros como origen de la Universidad de Alcalá histórica, y clausurado como colegio mayor en 1798. Actualmente es el rectorado de la nueva Universidad de Alcalá.

El edificio principal es el más notable símbolo de la Universidad y una de las más importantes obras del renacimiento español, y como creo que ya hemos dicho con anterioridad aunque en este caso no será pecado repetirse, declarado Patrimonio de la Humanidad junto con el resto del casco histórico de Alcalá de Henares.

La idea del Cardenal Cisneros era que sirviera a los propósitos reformadores del Cardenal, y mejorase la formación de los clérigos y hombres de iglesia de la época. La primera piedra fue colocada el 14 de marzo de 1499, siguiendo el trazado diseñado por Pedro de Gumiel.


La fachada, es sin lugar a dudas, la más conocida y bella obra de Rodrigo Gil de Hontañón; fue iniciada en 1537 concluyéndose en 1553. Está diseñada en tres módulos desiguales en altura, con portada monumental y superposición de órdenes. Atlantes, alabarderos, y una gran galería superior con ventanas, obra, en gran medida de Claudio de Arciniega, dan un característico aire clásico al trabajo.


El patio mayor de Escuelas, también llamado de Santo Tomás de Villanueva, fue iniciado, al demolerse el inicial de ladrillo, en 1617, con proyecto de Juan Gómez de Mora, y fue rematado en 1662 por José Sopeña. De tres pisos, friso y balaustrada, lleva el nombre de uno de los más notables alumnos complutenses, y primer Santo, salido de sus aulas. En la parte superior del mismo, aparecen las palabras latinas atribuidas por la tradición al Cardenal Cisneros, tal como nos explicó nuestro guía Manuel, cuando el rey Fernando el Católico se burló de la pobreza del primer patio: Et luteam olim celebra marmoream, “Lo que antes se construye en barro, hoy se celebra en piedra”.


Aquí, en este bello lugar, aprovechamos para hacernos la foto del grupo expedicionario.

Del antiguo patio de Filósofos, citado entre otros por Quevedo en el Buscón, poco queda al haber sido empleado en el siglo XIX para usos industriales tras el cierre de la Universidad.




La capilla de San Ildefonso, cuya función era servir de iglesia al Colegio, fue terminada en 1510, y en ella se encuentran enterrados Francisco Vallés de Covarrubias y Elio Antonio de Nebrija. Asimismo, se ubica en este lugar el rico cenotafio destinado al Cardenal Cisneros, obra de Domenico Fancelli y Bartolomé Ordóñez, aunque los restos del Cardenal, tal como ya hemos dicho, reposan en la Catedral.


Por último, tenemos que hablar del Paraninfo. Aquí se examinaban los alumnos en las tres lenguas oficiales de la época: latín, griego y hebreo, tal como nos explicó nuestro guía Manuel. Las obras del paraninfo comenzaron en 1516, y hoy es mundialmente célebre por ser, anualmente lugar de entrega del Premio Cervantes. Fueron Gutiérrez de Cárdenas y Pedro de Villarroel quienes realizaron las yeserías, y la carpintería corrió a cargo de Andrés de Zamora, Bartolomé Aguilar, Pedro Izquierdo y Hernando de Sahagún.


Antes de terminar con el epígrafe dedicado al Colegio de San Ildefonso, una curiosidad. Aquí estuvo ubicado desde 1959 hasta 1991 el Centro de Formación y Perfeccionamiento de Funcionarios, que desde 1968 se denominó Escuela Nacional de Administración Pública (ENAP) y desde 1977 Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Mi compañera Kitty y quien escribe estas líneas recordamos con nostalgia las tres semanas que en 1971 pasamos en este lugar tras aprobar la oposición. Han pasado casi 47 años… En la actualidad INAP aún mantiene una de sus sedes en la tercera planta de este edificio histórico.

Quien quiera ampliar todos los datos expuestos en mi relato, puede hacerlo en la Wikipedia, que da cuenta profusamente de toda la historia del recinto.

A las 17:15 habíamos acabado nuestra visita a Alcalá de Henares. Cuando salimos del Colegio Mayor de San Ildefonso, había nubes en el cielo y chispeó ligeramente, pero todo se quedó en el susto. Eso sí, hacía mucho frío. Como nos dieron tiempo libre hasta la llegada del autobús que nos retornaría a Madrid, a las 18:15, Pedro y yo paseamos por la calle Mayor y entramos nuevamente al acogedor restaurante de la mañana donde degustamos de nuevo un par de cafés.

Regreso a casa

A las 18:15 en punto se personó el autobús, y tras un viaje placentero, sin atascos, que no llegó a una hora, estábamos en Madrid, en nuestra sede de Alberto Alcocer. Tras despedirme apresuradamente de los compañeros próximos, inicié el habitual regreso a casa en Metro y Cercanías, a donde llegué a las ocho de la noche.

¿Qué puedo decir de nuestra excursión? Si tuviera que elegir una sola palabra, la calificaría de perfecta en todos los sentidos. ¡Ojalá sigamos disfrutando en las venideras como hemos disfrutado en ésta y en anteriores viajes! Punto final.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas de Madrid, 17 de febrero de 2018