lunes, 4 de marzo de 2024


PELAYOS DE LA PRESA


Casi un año sin escribir nada en mi blog. La última vez fue en mayo del pasado año 2023 en la excursión que hicimos a San Martín de Valdeiglesias. Por fin, el pasado jueves 29 del mes de febrero de este bisiesto 2024, los miembros de la Hermandad de Jubilados de los Ministerios de Comercio, Economía y Hacienda realizamos una nueva excursión, esta vez al suroeste de la Comunidad de Madrid: Pelayos de la Presa. Somos 36 los viajeros, con mayoría abrumadora, 30 a 6, de señoras sobre caballeros, como suele ser habitual. Entre los viajeros estaba previsto que figurara mi amigo Pedro García Mamolar, que se borró a última hora a causa de un fuerte resfriado. Son de la partida nuestra Vocal de Viajes Elena Romero, Pilar, del grupo de Viajes y viuda de nuestro querido Jorge Baeza fallecido a finales del pasado año y al que echamos mucho de menos; Merche, su hijo Javier, Pilar Cerrada, Concha, mi vecina de Las Rozas Mari Carmen, Rosalía, Ramiro, Alfredo y María Antonia, Laura y quien suscribe estas líneas.

Todas las fotos de este reportaje están tomadas con un teléfono móvil Samsung Galaxy A40.


Para la parte cultural de este relato me he basado en la Wikipedia y en un pequeño folleto del Ayuntamiento de Pelayos de la Presa informativo sobre el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.

Salimos de nuestra sede en Madrid, en la calle Alberto Alcocer a las 10:00 y recorrimos los algo más de 50 Km hasta llegar a nuestro destino en poco más de una hora.

Pelayos de la Presa

Pelayos de la Presa es un municipio de la Comunidad de Madrid, situado en el suroeste de la provincia. Tiene una superficie de 7,58 Km2 con una población de 2.982 habitantes censados en 2023. Se encuentra situado en una zona de monte bajo junto al embalse de San Juan, lo que condiciona su economía; ésta se basa principalmente en el sector turístico y de servicios, llegando la localidad a quintuplicar su población en temporada estival.

Según llegamos nos dirigimos andando directamente a nuestra visita principal en el día de hoy. En el camino, de tierra y con desniveles, pese a llevar el calzado adecuado para la excursión, unas zapatillas deportivas, sufro una aparatosa caída de la que afortunadamente salgo indemne.

Monasterio de Santa María La Real de Valdeiglesias


El monasterio, que se encuentra en ruinas, está situado al norte del arroyo de la Presa, cerca de localidad de Pelayos. Bien de Interés Cultural desde 1983 fue construido en el siglo XII.

Es el edificio medieval más importante de la Comunidad de Madrid, y el único monasterio cisterciense de la provincia.

Los diferentes estilos arquitectónicos que conforman este monumento, desde el románico al barroco, reflejan sus casi nueve siglos de historia.


En el siglo XII se documenta la existencia de doce ermitas en el valle. Su elevado número dio nombre a la región, conocida como el Valle de las Iglesias.

En 1150 Alfonso VII el Emperador agrupó las comunidades eremíticas en torno a la más grande, la de la Santa Cruz, fundando el monasterio bajo la regla benedictina. Más tarde, en 1177, Alfonso VIII entregó el cenobio a la orden cisterciense.


Su periodo de máximo esplendor se desarrolló entre los siglos XV y XVI. A partir del siglo XVII comenzó su decadencia que culminará con su abandono en 1836 tras la desamortización de Mendizábal.


En 1974 se inicia una ilusionante etapa. El arquitecto Mariano García Benito compró el cenobio salvándolo de un futuro incierto. En 2004 donó el monasterio al Ayuntamiento de Pelayos de la Presa, pasando a tener titularidad pública y se crea la Fundación que desde entonces continúa su labor de restauración y salvaguarda del monumento.

Sus tesoros

Los elementos de valor del monasterio se dispersaron a partir de 1836, tras la desamortización.


Dos documentos de incalculable valor han llegado hasta nuestros días:


-      El Privilegio real del siglo XII y

-      El Tumbo de Valdeiglesias (1644) escrito por uno de sus monjes, que detalla la historia del cenobio.

Dos importantes bienes del Renacimiento español:


-      El Museo del Prado conserva  parte de las pinturas realizadas en el siglo XVI por Juan Correa de Vivar para el retablo mayor de la iglesia.

-      La magnífica sillería del coro, de estilo plateresco, tallada por Rafael de León entre 1567 y 1571, se puede visitar actualmente en la catedral de Murcia. Fue donada por la reina Isabel II después que la anterior sillería fuese destruida por un incendio.



El Terno de Tissu, tejido hacia 1590, se conserva en el Convento de San Clemente de Toledo. Es un conjunto de ornamentos utilizados en las ceremonias litúrgicas, donde destaca el escudo del monasterio.

Durante dos horas aproximadamente recorrimos todas las ruinas del monasterio… capillas, coro, sacristía, sala capitular, locutorio, cámara del abad, letrinas, cocina, refectorio, claustro, arcos románicos, hospedería… Lo hicimos bajo la tutela de una guía local estupenda que nos explicó maravillosamente todo lo que había que saber acerca de las ruinas del monasterio.

Nuestro almuerzo

Cuando finalizamos esta visita, pasadas las 13:30, nos dirigimos al autobús para tomar el camino de nuestro restaurante.

Reseño a continuación en qué consistió nuestro almuerzo. De entrada una ensalada aliñada de rodajas laminadas de tomates con pimientos, así como croquetas de jamón y morcilla muy sabrosas y arroz con bogavante de plato principal, con tarta de queso rociada de frambuesas con acompañamiento de nata de postre; vino tinto, gaseosa La Casera, agua y tras los postres café e infusiones. Fue una gran comida.

Finalizamos nuestra colación pasadas las cuatro de la tarde y desde aquí nos dirigimos al que iba a ser nuestro último punto del viaje. 

Pantano de San Juan


Llegamos al cercano embalse en unos 10 minutos y lo recorrimos desde la distancia admirando las instalaciones ayudados por un día fantástico que nos acompañó durante todo el tiempo.

El pantano recoge las aguas del río Alberche, afluente por la derecha del Tajo, y del Cofio, uno de los principales tributarios del Alberche.


El embalse fue construido en el año 1955 y tiene una capacidad de 138 Hm3. Su superficie es de 650 hectáreas, que se distribuyen longitudinalmente a lo largo de un estrecho valle, en las inmediaciones del puerto de San Juan. Bajo sus aguas hay sumergidos un puente de 126 metros de longitud y ocho ojos, una ermita y varios molinos.


La presa es de gravedad y presenta una altura máxima de 78 m. Una de sus funciones es derivar agua hacia la ciudad de Toledo. Su gestión corresponde a la Confederación Hidrográfica del Tajo. En 1958 se empezó a proyectar la construcción del Club Náutico de Madrid, obra de José Antonio Corrales, la cual finalizaría en 1961. Está situada en la orilla sur.

El embalse de San Juan se utiliza para el abastecimiento de agua a la zona suroeste de la provincia de Madrid, así como para la generación de energía eléctrica. Junto a estos usos, cumple una función recreativa y deportiva, que lo ha convertido en un lugar muy concurrido por turistas y excursionistas.


Es el único embalse de la Comunidad de Madrid donde está permitido el baño y las actividades acuáticas a motor, además de otros deportes náuticos como el esquí acuático. El pantano cuenta con un total de 14 Km de playas.

Regreso a Madrid

A las cinco de la tarde estamos todos en el autobús para nuestro regreso a la capital, donde con un tráfico fluido llegamos una hora más tarde.

Me despido apresuradamente de mis vecinos de asientos y previo paso por el Metro llego a la estación de Príncipe Pío donde tomo el tren de Cercanías con destino a Las Rozas. Llego a casa a las siete de la tarde.

Hemos pasado un día estupendo que esperamos repetir próximamente, y no quiero finalizar este breve relato sin agradecer a Elena y Pilar sus desvelos para que nuestra excursión fuera, una vez más, un éxito.

Juan José Alonso Panero

Las Rozas de Madrid, 4 de marzo de 2024